Un sapito en la charca de las maravillas. (I)

CAPÍTULO 1
A pesar de lo extraño de aquel lugar, todo sugería un cierto aire de cotidianidad. Me había perdido, eso estaba claro, y la espesa flora de aquel húmedo lugar no me dejaba encontrarme a pesar de mi condición de anfibio.
Alguien se acercó silenciosamente. No me di cuenta de su presencia hasta que me hablo.
-Bu!!!- me dijo.
Al girarme vi que le acompañaba un individuo de similares características físicas. Eran unos extraños pingüinos aparentemente, pero sus siniestras cabezas cuadradas eran realmente desconcertantes.
-Hola, esto... ¿quiénes sois?
-Somos dos pingüinos, ¿no lo ves?
-Pues que cabeza tan rara para ser pingüinos.
-Es que somos pingüin¬os de frente dorada, pero nos han robado la cresta.- dijo el otro de ellos, justo cuando me percataba de que llevaba un parche en el ojo.
-Ah vale... ¿sabéis dónde estoy?
-¿Dónde vas a estar? En la charca!!!

-Por si no te has dado cuenta soy un sapo, llevo toda la vida viviendo en charcas. ¿En qué charca estamos?
-En la charca!!!
-Pero esta charca debe tener un nombre y debe estar en algún lugar. ¿Y por qué exclamáis tan fuerte?
Ambos pingüinos echaron a reír, uno de ellos de una forma realmente curiosa.
-Dudamos mucho que hayas estado alguna vez en nada que se le parezca a esta charca.- Contestaron riendo.
-Pues yo no veo nada raro, aparte de que parece más grande y hay dos pingüinos en ella... En fin estoy buscando a alguien y creo que me he perdido. ¿Habéis visto a una rana con coleta por aquí?
-Claro!!!- Respondieron al unísono.-Ella vive aquí!!!
-¿Dónde está?
-Seguramente saltando por alguna parte de la charca. Ella siempre está por aquí.
-Vaya, que concretos... En fin seguiré buscando solo, gracias por vuestra ayuda...- aquellos dos pingüinos empezaban a asustarme un poco.
-Vale, nosotros nos vamos que tenemos que aprender a volar en 23 dias mientras fumamos marihuana. Cuidate cuidate cuidate!!!- dijeron. No entendí muy bien el por qué repitieron tres veces la palabra. Bueno, realmente no entendí nada de lo que me dijeron.
Me alejé lo más rápido que pude de los dos siniestros pingüinos dirigiéndome hacia lo que según mi instinto anfibio era el agua. Supuse que la ranita con coleta debía estar allí.
Al llegar al agua de aquella charca me sorprendió su gran extensión, ni siquiera podría ver el final. Una sombra se acerco por el agua y se hacía cada vez más grande, mucho más grande que yo. Un inmenso cocodrilo salió del agua y me saludó con voz grave.
-Bu!!!- al parecer era la forma de saludar de aquel lugar.
-Hola, estoy buscando a una rana con coleta, ¿sabes quién es?
-Claro que se qui...-de pronto el cocodrilo dio un salto y salió del agua, me agarró y me llevo detrás de un arbusto para escondernos. Un pequeño pato se había acercado nadando hacia nosotros.
-¿Qué haces?¿Te asustas de un pato?
-Shhhh, que no nos vea.-me contestó susurrando.
-Pues vaya cocodrilo que estas tu hecho.
-No sabes lo que dices, eso no es un simple pato, es... el PUTO PATOTM!!!
-¿El PUTO PATOTM? Pues parece un pequeño y simple pato normal.
-Pues no querrías que se enfadara...
-No te rías de mi, cocodrilo.- dije saliendo del matorral y dirigiéndome hacia el pato.
-Hola señor pato, ¿has visto a una rana con coleta por aquí?
Aquel pato se giró hacia a mí y abrió el pico con intención de hablar. El cocodrilo llevaba razón, aquello no era un pato, era el mismo demonio.

-CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC...
Sus gritos ensordecedores no dejaban escuchar nada mas en la charca, el cocodrilo había salido corriendo y yo no sabía qué hacer.
-Cálmate pato, no te enfades por favor.- seguramente ni siquiera podía oírme.
-CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC...
Aquello no era anfibiamente soportable, ese maldito ruido se me había incrustado hasta el mismo cerebro.
-CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC CUAC...
-Puto pato.- dije mientras me alejaba corriendo.
La experiencia con el PUTO PATOTM no me dejaba pensar y no podía sacarme de la cabeza aquel horripilante sonido. Vagué varias horas por los alrededores de la charca intentando no acercarme al agua a pesar de las ganas que tenia de humedecerme. Me estaba perdiendo más y más por momentos y ya dudaba que pudiera encontrar a la rana con coleta.
De repente una música lejana me devolvió a la realidad. Me acerqué hasta ella con curiosidad y observe de lejos que se trataba de un esqueleto que se encontraba bailando un rock and roll. Al verme se acercó sin dejar de bailar.
-Bu!!!
-Hola esqueleto, estoy buscando a una rana con coleta.
-Yo estoy buscando a Lucille, ¿la has visto?
-No sé quién es esa Lucille.
-Pues llevo mucho tiempo buscándola. Tiene que volver!!! Ella pertenece a este lugar!!!.- Clack clack clack clack.- cerraba y abría sonoramente la esquelética mandíbula.
-¿Y por qué se fue?

-Fue a un famoso programa cultural de la tele, me dijo que volvería que sólo quería probar la experiencia, pero no ha vuelto. La fama le ha cambiado pero ella pertenece a este lugar!!!
-Bueno si la veo le diré que la estas buscando.
-Gracias. Clack clack clak clack.
El esqueleto seguía bailando sin parar.
-Yo estoy buscando a una rana con coleta, ¿la conoces?
-Clack clack clack clack, yo solo tengo cuencas oculares para Lucille. Clack clack clack.
-Ah... Pues me voy esqueleto.
-Adiós adiós adiós!!! Yo me voy a buscar a Lucille. Clack clack clack...
El esqueleto se puso una gabardina y se alejó bailando.
De nuevo estaba perdido sin pista de la rana con coleta. Aquel sitio empezaba a inquietarme de verdad. Como anfibio llevaba muchos años viviendo en charcas sin embargo en ninguna había encontrado a aquellos habitantes ni a nada que se les pareciese.
Seguí caminando sin rumbo en busca de la rana con coleta, y sin quererlo volví al agua. Ni el cocodrilo ni el PUTO PATOTM estaban, afortunadamente, a la vista. Divisé una pequeña isla en el centro de la charca y pensé que podría ser un buen sitio para una rana, y más si lleva coleta.
(Continuará...)
